Fomentar el deporte en nuestros pequeños
Cuestión
de movimiento
Un niño necesita correr, saltar, caerse, levantarse,
nadar o trepar, porque siente la necesidad de moverse
instintivamente. El deporte y una actividad física
adecuadas a las posibilidades del niño, contribuyen
a un desarrollo como persona, ya desde las primeras
etapas de su vida.
El espacio físico en el que
viven los niños determina su desarrollo físico
y emocional, además de sus destrezas y sus
cualidades motoras. La actividad deportiva, correctamente
dosificada y supervisada, permite fomentar el desarrollo
físico de los niños. A través
del deporte, moldea su conducta y su personalidad,
aprende a luchar, a no rendirse y a perseverar.
La práctica deportiva debe
ser entretenida y el niño debe disfrutar de
esa actividad física. La presión y la
obligación por parte de los padres y profesores
no suele dar ningún resultado.
Jugar y hacer deporte
Los niños que practican deporte lo hacen por:
La necesidad de afiliación
y para estar con sus amigos.
La búsqueda de reconocimiento.
La motivación de conseguir un objetivo.
Por diversión.
Lo que puede hacer que quiera abandonar la práctica
del deporte:
Relaciones conflictivas con el entrenador
o con sus compañeros.
La inconstancia.
El carácter demasiado serio y exigente de los
entrenamientos.
La falta de progreso y el estancamiento.
No soportar la presión y el exceso de responsabilidad.
El ambiente familiar, el mejor apoyo
Los estímulos que recibe el niño en
la familia son fundamentales por lo que los padres
tienen un papel importante en este fomento del deporte.
Conviene:
involucrar a los hijos en actividades
deportivas en las que participe toda la familia y
apuntarles a actividades extraescolares para que encuentren
cuál el deporte que más les gusta.
Cultivar la afición al deporte como medio para
fomentar sus relaciones sociales, como instrumento
que permita afrontar situaciones tan comunes en la
vida diaria como ganar y perder.
Fomentar el gusto por el deporte desde edades muy
tempranas. A los siete u ocho años el interés
se centra más en el juego que en el deporte
y a partir de los ocho o nueve años, los intereses
se vuelcan más en el deporte y su competición.
No someterles a una presión demasiado fuerte
o plantear el éxito en términos de resultado.
Lo importante es participar es un lema que hay que
inculcarles desde pequeños. El pedirles siempre
ser los mejores puede dar lugar a un sentimiento de
miedo al fracaso y a un complejo de inferioridad.
Los padres deben manifestar complicidad por el deporte
de los niños, demostrarles que ellos son parte
de su proyecto deportivo. Acudir a ver al niño
al partido del sábado es algo muy importante
para él.

|